Tiene 21 años y estudia publicidad en la Usal (cursa 3 año). Desde muy chica comenzó con su “misión” de ayudar al prójimo, que continúa hasta estos días.
El mediodía porteño tenia su habitual movimiento y era inminente que los nubarrones, que tenia sobre mi cabeza, se transformaran en lluvia muy pronto. La cita era en su casa y la amistad de 3 años facilitó la concertación del encuentro. Luego de un delicioso almuerzo y con fuertes precipitaciones de fondo comenzó él dialogo.
Estefanía, desde adolescente empezó a desarrollar su espíritu solidario “Empecé con las misiones en 3 año del secundario y mi primera experiencia de este tipo fue a Jujuy (pueblo de Alfarcito a 4500 metros de altura) con 12 compañeros, 3 profesores y un sacerdote”. Vale recordar que esta joven es oriunda de Azul (provincia de Buenas Aires) y se transportó a Capital para estudiar. También en su cuidad, paralelamente a su importante aporte en las misiones, participaba por medio de una parroquia, sirviendo como apoyo escolar a chicos de un comedor: “ le dábamos la merienda y los ayudamos con la tarea del colegio. Esto lo realice 2 años y se terminó cuando me vine para Buenos Aires”.
Su llegada a la “Cuidad de la furia” no amedrentó su predisposición solidaria: “ en 1 año de la facultad me anoté en las noches de caridad del colegio San Agustín”. Ella y los demás chicos se juntaban a rezar un rato; luego repartían comida en la plaza Barrientos, ubicada en el barrio de Recoleta. Es durante esta actividad, donde la estudiante conoció a chicos que la informaron sobre la misión que organizaba dicho colegio. En el 2006, realizo la preparación para la “Misión a Salta”, que iba a ser en enero de 2007: “Estuvo muy bueno porque fuimos los colegios San Agustín de Capital, de Mendoza y de Salta”. La lluvia no cesaba y las destacadas opiniones de Estefanía sobre su misión a Salta tampoco: “ Me encanto esta experiencia ya que nos levantábamos alrededor de las 6 de la mañana, oración mediante, salíamos a visitar a las familias. La verdad es que nos esperaban muy felices y nos recibían maravillosamente. Por la tarde hacíamos distintas actividades y jugábamos con los niños”.
Ya transcurrida la mitad de la entrevista, “Estefa”, como la llaman sus amigos más cercanos, me comento porque le urgía realizar todas estas actividades: “ Soy católica y siempre fui a misa, pero la razón más importante me surge de algo más interno que te mueve; que me llena de ansiedad , de decir quiero hacerlo ya. Creo que lo que uno va y deja es mínimo en comparación de lo que se lleva, ya que todas esas experiencias te llenan muchisimo como ser humano”.
La pregunta que pronto acomete es por qué hay gente que no le pasa lo mismo que a Estefanía, y su respuesta es verdaderamente conmovedora: “ La verdad que no entiendo porque cuando transmitía proyectos solidarios a mis amigos, no se entusiasmaban para nada y, en cambio, yo quería empezarlos ya; es cuestión de darse cuenta lo que uno va a transmitir y la enseñanza que se va llevar.”
Esta joven no se priva de nada hablando en términos de solidaridad y también nos cuenta su experiencia en el voluntariado que realizó, hace pocos meses, en Escobar (provincia de Buenos Aires): “Participé en un “Techo para mi País”, que es un proyecto que llegó a Capital en el 2005. Este consta de etapas como lo son la construcción de viviendas de emergencias, talleres para formar a la gente y, finalmente, la entrega de mini-préstamos. Está todo muy bien organizado y el proyecto me cerró por todos lados. La verdad es una experiencia muy recomendable y que vale la pena hacer. Hoy hay 600 voluntarios que hacen posible que cada año se realice esto.”
El cordial dialogó iba llegando a su fin pero todavía había tiempo para conclusiones: “Se puede ayudar en todo momento y de muchas formas, la misión de uno es todos los días. A mí lo que más me llena en mi vida es ir ayudar al prójimo”. Para terminar, Estefanía me comentó que en el voluntariado de este año había aprendido una frase que sintetizaba muy bien todo lo que es la solidaridad: “Una visión sin acción no pasa de un sueño. Acción sin visión sólo es un pasatiempo, pero una visión con acción puede cambiar el mundo”. Esta ultima cita me dejó pensando unos segundos de cómo todavía hay gente que desde su anonimato lucha día y noche por cambiar a una sociedad, que para ellos aun vale la pena.
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