1/02/2008

El normal 58, hoy

Hace dos años, y durante algunos días, la transitada calle Corrientes fue testigo de una marcha estudiantil en reclamo de mejoras en el Colegio Normal Nº 58 Domingo Faustino Sarmiento, ubicado sobre Callao. La prensa cubrió la protesta con gran interés y la opinión pública se dividió en dos.

Algo similar sucede hoy, 24 meses después, en el pensamiento de algunos alumnos. Martín, de cuarto año, asegura haberse ido a su casa y no participar del corte. “No era la forma, aunque reconozco que la situación del colegio en ese momento era muy mala”, recuerda. No piensa lo mismo Ramiro, su compañero de banco: “Yo sí participe un ratito un día, pero creo que la mayoría de los que estábamos ahí quizás nos sentíamos atraídos por la mediatización que se nos dio y no por la causa”.

Los ojos siempre abiertos de Insomnio volvieron a entrar al colegio, luego del 2005, para ver las condiciones actuales de la infraestructura.

Se nota que hubo obras durante el último tiempo que supieron solucionar los problemas más urgentes de esa época: techos a punto de caerse, puertas sin picaportes y ventanas rotas. Además, se han calefaccionado algunas aulas (un porcentaje muy bajo respecto al total) y se espera que se instalen ventiladores y se arreglen los existentes para las estaciones calurosas venideras. Sin embargo, algunos estudiantes aseguran que en los últimos seis meses se volvieron a caer partes de un techo y que varias de las refacciones no se completaron.

Silvia Ledo, vice-directora del instituto, confirma lo denunciado por los educandos. “Si bien se llegó a terminar muchos de los arreglos, quedaron algunos aspectos que faltan reparar”, cuenta. Asimismo, Ledo piensa que el Gobierno porteño contrató a la empresa constructora para hacer sólo una parte de las restauraciones, pero reconoce que la evolución fue satisfactoria.

Marina y Belén, dos alumnas de segundo año, confrontan sus opiniones en cuanto a la situación reinante. La primera está contenta con las modificaciones en el colegio, mientras que la segunda asegura que están muy por debajo de los colegios normales. “Hay mucho por mejorar”, se queja.

Los cambios siempre producen reacciones encontradas. Algunas muy orgullosas del presente, viendo lo decrépito que fue el pasado. Otras conformes con el hoy en día, pero con un brillo temeroso en los ojos que mira hacia el futuro. Las últimas, prefieren mantener el espíritu crítico y no dejarse llevar por efímeras esperanzas, con miedo a que la historia se repita.

Insomnio atestigua que el avance dijo presente en el Normal 58, pero todavía la palabra “educación” no retumba con todas sus fuerzas en los pasillos.

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