4/03/2008

Editorial

“Ahora, lejos de Babilonia y de sus queridas costumbres, pienso con algún asombro en la
lotería y en las conjeturas blasfemas que en el crepúsculo murmuran los hombres velados”
Borges, J.L.


Por medio de la presente misiva se decreta el exilio inmediato de los argentinos que reúnan las siguientes condiciones: _ consuman alimentos que hayan tenido un alza de más de un 15% en su valor; _asistan a institutos de enseñanza privada; _ se atrevan a vacacionar fuera del país; _ sumen a su canasta familiar insumos no reconocidos por el gobierno como propios de los sectores medios y bajos.
No cabe duda que la absurda resolución del párrafo anterior no es más que una extremista muestra en crudo del idealizar personal sobre una medida gubernamental; sin embargo, y lamentablemente, no dista demasiado de la realidad que nos aqueja.
El nuevo método de medición inflacionaria presentado y recelosamente defendido por el usurpador al trono económico, Guillermo Moreno, arriesga absurdos y restrictivos cambios en los elementos a sopesar para así obtener un Índice de Precios al Consumidor de mayor conveniencia para las figuras de poder que descansan frente a la Plaza de Mayo. Cualquier argentino, sesudo o no, caerá rápidamente en la cuenta que los criterios que propone la nueva fórmula son inviables: ¿Acaso no está uno en su derecho y, seguramente, necesidad de adquirir un comestible a pesar que éste haya sufrido una suba gravitante en su costo? ¿Acaso no están en su derecho miles de jóvenes, si les es posible, de cursar sus estudios en colegios privados? ¿Acaso no está en su derecho el ciudadano medio de ahorrar y visitar costas brasileras, uruguayas, etc? Son éstos algunos de los tópicos que el nombrado secretario de comercio interior se niega a contabilizar en el nuevo índice de inflación mensual. Alega, hipócrita, que de esta forma éste reflejará de modo más eficaz los intereses del argentino. Mejor dicho, reflejará perfectamente las aspiraciones de la única argentina que no escatima en gastos a la hora de alimentar a su familia; veranea en paradisíacas costas internacionales; envía a sus hijos a los colegios de elite... y que cada día desfila una banda celeste y blanca en su pecho.
El destacado irrisorio y mordaz que sobresale de la orquestación económica morenista es que lo único que logrará es pauperizar aún más la gris y desdentada imagen que sobrevuela el Indec: ayer, un organismo de prestigio y confiabilidad intachable; hoy, un maleable instrumento de manipulación y propaganda oficialista.
A riesgo de ser señalado como un opositor necio y fatalista o, peor aún, como un incurable derrotista, debo recordar que la verdadera inflación no se expresa en una versátil cifra porcentual, sino en sus consecuencias: el hambre, la carencia, la marginalidad y la insuficiencia.

“A mi sección le dicen la prostituta del diario”

Su profesión, comprometida e inquietante. En contacto con la cruel realidad, afronta los sucesos con una mirada distinta todos los días. Martín Sassone, 35 años, es licenciado en Periodismo egresado de la Universidad de Belgrano. Forma parte del multimedio “Clarín” hace seis años. Trabaja en la sección “Policiales” y lleva consigo el gran peso de mostrar una nueva crónica todos los días.

Es testigo y partícipe de los sucesivos acontecimientos que la Argentina vive constantemente. “No había nadie en la redacción y salí con dos compañeros para cubrir las repercusiones en el Puente Pueyrredón por Kosteki y Santillán”. -El 26 de junio de 2002 se desató una refriega policial cuando varias organizaciones de desocupados interrumpieron el tránsito en el puente Pueyrredón en reclamo de mejoras salariales. Durante los incidentes fueron asesinados, en la estación ferroviaria de Avellaneda, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.- Este fue el episodio más peligroso que le tocó presenciar.
Martín cuenta que la relevancia que hoy el diario le da a la sección varía de acuerdo a las necesidades que haya. “A mi sección le dicen la prostituta del diario”. Es así como el medio la califica. “Cuando no tienen nada, te vienen a buscar y sino, no te ponen”, explica. En relación a la edición de los textos, él asegura que hace un tiempo atrás había más páginas dedicadas a la temática; hoy suele verse menos, pero no por falta de noticias, sino porque no todo se puede publicar. Los tópicos referidos a violaciones, suicidios, asegura que son bastante comprometidos.
Es por eso que los periodistas prefieren reservar ciertas noticias que puedan afectar la moral de la persona damnificada. “No me gustaría que una joven que fue violada vea publicado como fueron los hechos junto a una descripción”, dice. “También te habrás dado cuenta que las noticias son fantasmas”. Nos reveló que se le atribuye ese término a aquellas noticias que no tienen firma. Él prefiere que su nombre no aparezca en el diario; no le quita jerarquía, ya que conoce su importancia y ha firmado en varias oportunidades cuando así lo creyó necesario; pero no quiere que le retribuyan absolutamente nada.
“En cierta forma, temo por alguna crítica que me hagan cuando el lector la lea. No son temas fáciles de tratar”. “Cuando hay que rellenar trato de no irme por las ramas, sino que intentó agregar algún que otro dato que pueda complementar, sin divagar”.
Algunas noticias que aparecen, asevera que poseen una verdad parcial. “Mis colegas la denominan “licencia periodística”; vivimos de los números redondos”. Martín afirma que sus editores no tienen en cuenta los datos exactos. “Si el número de víctimas aumentó un 9,5%, por ejemplo, no es lo mismo que el 10%”, agrega. Él señala que esto ocurre todo el tiempo. Según su criterio, cree que se debe al impacto gráfico que puede producirse, aunque, sensatamente, aclara que no se puede vivir de las especulaciones.
Sassone asegura que aunque los medios audiovisuales, como es el caso de la televisión, pueden proyectar imágenes que llamen la atención al televidente, el diario por su parte, se enfoca en los detalles y él sabe que eso es lo que produce cierto interés. “No descarto que es más cómodo mirar la televisión y ver el tiroteo que se produjo en el día de ayer o hace algunos instantes, pero el diario te describe y explica, muestra las causas y sus consecuencias”. “Te muestra un cuento de principio a fin”.

4/02/2008

Payada de ida


"A campo cerrado, vihuelas y gargantas aprestas”


La agreste e hipócrita realeza del fértil deshojar
se desnuda vivaracha frente a su redituable maizal.
Ofendida y rencorosa comienza a marchar
junto a quien recién ayer aprendió a vestirse de su par.
Son estos últimos, los sin zapatos, los que saben caminar,
y es por ellos, sólo por ellos, por los que hoy me atrevo a pregonar.
Le ruego, lector, no confundáis al pequeño Don Quijote con los
gigantes de viento que se enriquecen a expensas de su lánguido galopar.
La conciencia se hace tribu y se atreve a desafiar,
con cacerolas y chapas de aluminio, a la bestia
que desde su atril amenaza avasallar a todo
iluso que se oponga a su demagógico mandar.
Chacareros y peones de sol a sol, en esta copla
nos sumimos a su digno y admirable despertar.

Una via, dos mundos

Cientos de personas se golpean diariamente por ingresar al tren que se dirige a Retiro. No importa si el recorrido se realiza con la cara contra la puerta o hacinado en los diminutos pasillos, lo vital es poder “estar adentro y en tiempo en la oficina”. Con tales circunstancias es lógico suponer que estos pasajeros pasan absortos ante la realidad que los circunda. Las vías del ferrocarril no sólo dividen a un barrio en dos. Ellas dejan al descubierto dos realidades totalmente disímiles.

El primer destino es la parte elegante y refinada de la Plaza Carlos Pellegrini, rodeada de hoteles lujosos, amplios pisos y departamentos. Allí la gente pasea holgadamente con sus canes (no es que la autora peco de fina con aires de grandeza sino que es la manera más justa de definir a sus mascotas) y el vocabulario usado es fuera de esta época, o por lo menos fuera del país; los extranjerismos abundan. No estar vestido con las ya consagradas marcas es sinónimo del “no pertenecer”.

La tecnología está a la vista. Celulares último modelo, note-books y mp4 son una exigencia para ser parte de esta clase. Además, es notoria la presencia de muchas personas de la tercera edad que aprovechan el tiempo libre para ir al cine. Está claro que, tiempo atrás, estas señoras y señores fueron grandes profesionales y hoy encuentran en los shoppings y cafeterías de Recoleta un lugar para distraerse.

“Los del otro lado no pasan para acá” comenta Juan que en ningún momento dejo de chequear sus mails para responder. “De este lado es re seguro... hay policía en cada esquina”, agrega. De semejante testimonio surge un interrogante: ¿Por qué ese “otro lado”? Acaso hay una muralla que divide el territorio y delimita de esta manera las dos realidades. ¿Cuál es el punto dónde uno deja de estar “allá” para ser de “acá?

Buscando esa respuesta, cruzamos la vía y vamos a “ese” otro lado bajo la Autopista 9 de Julio. La Villa 31 ocupa más de 15 hectáreas en el barrio de Retiro y está dividida en seis grupos o zonas internas. Aproximadamente 16 mil personas viven allí y a pesar de los distintos proyectos existentes y los acuerdos firmados, aún los cambios no se hacen presentes. El plan de reurbanización pasa de mano en mano y nadie se atreve a concretarlo.

Cada nuevo postulante a Jefe de Gobierno hizo de “la erradicación de la villa 31” su caballito de batalla. Sin embargo una vez ganadas las elecciones todos las propuestas fueron llevadas al tacho de basura.

Tanto de día como de noche el paisaje es desolador. Los niños abundan, ellos son los grandes protagonistas de las calles. Sus ropas son añejas al punto de caer en “harapos”. Las caras sucias imploran atención. Para las decenas de trabajadores y estudiantes los chicos parecen ser meros espejismos. Ignoran sus pedidos, sus ruegos.

Pocas son las personas que deciden bajar la mirada y ofrecerles al menos una sonrisa a los chicos. Joni tiene 13 años y adora la escuela. Sin embargo, sus ganas de aprender se vieron coartadas porque “algunos chicos más grandes me robaban los útiles”.

Jamás uno de estos chicos será visto donde los edificios lujosos predominan. La entrada la tienen prohibida. Argentina, país donde se enarbolan conceptos tales como equidad y libertad... ¿Cómo es posible que haya un cuerpo de policías que impidan el paso? ¿Será que “estar al servicio de la comunidad” incluye sólo a unos pocos?

El pasaje de entrada a esa otra tierra donde todo es “fashion” pareciera ser un buen jean, una camisa importada y unos zapatos en compose. Algunos por portación de cara no logran atravesar aduana y entonces quedan destinados a ser los de “allá”.

Una sociedad funciona por agregados de componentes que cumplen funciones. Lo disfuncional hoy es visto como lo que ha de desecharse para que no contamine. Esta visión acomodaticia de la realidad hace que políticos y ciudadanos se olviden de “ese otro lado” llevándolo al punto de la no existencia. Así... ¡no va!


Tren sin rieles

Cada día son noticia los forzados, en algunos casos violentos, desalojos de cartoneros de las inmediaciones de algunos parques o puentes de la Ciudad de Buenos Aires. La peculiaridad de estos desafortunados acontecimientos recae en que los hombres y mujeres, que son obligados a desplazarse de estos reservorios verdes protegidos por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, no son vagabundos ni limosneros, sino afanosos trabajadores que despojados de un elemento esencial para el eficaz cumplimiento de su labor, han tenido que adoptar medidas extremas. ¿De qué trabajo hablamos? La recolección y consiguiente venta de cartón. ¿De qué “elemento esencial” los han privado? Del tren blanco. ¿Qué medidas extremas? Han optado por instalarse en precarios campamentos erguidos cerca de las zonas de mayor recolección (Barracas, Belgrano, Saavedra), sacrificando así su regreso diario a casa.

Para aquellos que no frecuentan las líneas de tren Mitre y Sarmiento con asiduidad, a continuación una breve exposición sobre la naturaleza de la controversia: el tren blanco consistía en un servicio diario (recorría el trayecto entre las 22 y 24 horas aproximadamente) que transportaba a los cartoneros junto a sus carros desde distintos puntos de la Capital Federal hacia los barrios del conurbano donde viven y comercializan la materia recogida en los centros de reciclado.

Sin embargo, la frágil pero provisoriamente funcional realidad a la que se habían acostumbrado cientos de argentinos fue repentinamente derrumbada de una semana a otra. Con argumentos poco fiables y aún menos loables, la empresa TBA, reguladora del servicio de ferrocarriles, inhabilitó el funcionamiento del tren. Alegó el vocero del ente, Gustavo Gago, que la formación utilizada para dicho horario se encontraba en paupérrimas condiciones y que ponía en riesgo la vida de sus eventuales ocupantes. Además, agregó que el contrato concebido con la Secretaría de Transporte de la Nación sólo los avala a trasladar pasajeros y no carga. Por tales motivos, y sin mediar concertación alguna con los recolectores de cartón para llegar a un acuerdo, la locomotora fue súbitamente detenida el 28 de Diciembre pasado. Días después, una resolución de la justicia porteña intimó a la empresa a reponer el servicio hasta arribar a un acuerdo entre las partes. Es hasta el día de hoy que el tren blanco no se ha vuelto a ver circular.

Alarmado por la fatal amenaza de que algunas de sus suntuosas y pintorescas plazas se ensucien y de que el bronce de sus imponentes monumentos se empañe con el sudor de los descamisados recién llegados, el flamante jefe de Gobierno, Mauricio Macri, pactó con TBA el financiamiento de una solución paralela para desocupar los espacios “invadidos”: se pondrían en funciomiento entre 30 y 40 camiones que llevarían las respectivas cargas de cartones y papel hasta algunos centros estratégicos del conurbano. No obstante, la medida es rotundamente rechazada por la mayoría de los cartoneros, ya que el paliativo ofrecido por el Gobierno no satisface todas las necesidades: no acarrea metales, ni permite subir a los mismismos recolectores, que exhaustos y desaseados, deben cruzar la Gral. Paz por su cuenta a altas horas de la noche.

La debacle del 2001 los pauperizó; hoy, la indiferencia popular y la inacción oficial los margina. Son cartoneros... son trabajadores y exigen el regreso del Tren Blanco.

Reina Cristina


Profesión: ¿abogada?

Ocupación actual: Reina de los condenados

Vocación: maquilladora de la realidad política

La princesa, hoy devenida en reina absoluta, nació en la localidad argentina de La Plata, bajo el nombre de Cristina Elizabeth Fernández el 19 de febrero de 1953.

Esta acuariana ya desde pequeña había abrazado la idea de ser monarca, siempre dispuesta a peinar y maquillar a sus muñecas, para que puedan asistir a la gala nocturna con los peluches de turno, en donde se destacaba el viejo y siempre bien ponderado pingüinito de trapo (traído de una excursión al sur).

Dejando de lado su infancia y adolescencia (la cual fue influenciada por otra “Cenicienta argentina”, me refiero, claro esta, a Eva Perón) y adentrándonos en su carrera universitaria es importante recalcar las pompas con la que “Cristinita” cursó los estudios de abogacía. Supuestamente se recibió en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Nacional de La Plata (pero a una dama nunca se le pregunta el año en que se graduó y mucho menos pedirle que nos muestre su título). Cabe destacar que en dicho lugar conoció a su futuro compañero sentimental y de militancia Néstor Kirchner, con quien tuvo dos hijos y un país que cuidar.

Siguiendo con su ascenso monárquico que desembocaría en el Sillón Presidencial, sería prudente nombrar los cargos que obtuvo a los largo de su carrera política: en 1985 se consagró como Concejal del partido Justicialista; cuatro años después se desempeñó como Diputa Provincial de la provincia de Santa Cruz, siendo reelecta (aquí denota un caso de menemitis aguda) aunque en el año 1995 renunciaría a su cargo para asumir como Senadora Nacional por la provincia de Santa Cruz. No contenta con esto, decidió nuevamente renunciar a su nombramiento para lograr el puesto de Diputada Nacional, demostrando su carácter de trepadora (desde el mejor sentido de la expresión).

Ya habiendo pasado por distintos cargos públicos y legislativos (como ser: Convencional Provincial Constituyente en la provincia de Santa Cruz, Presidente de la Comisión Bicameral Especial de Seguimiento de los Atentados a la Embajada de Israel y al Edificio de la AMIA. (septiembre-diciembre) Vicepresidenta de la Comisión de Educación de la H. Cámara de Diputados de la Nación entre otros rubros que la multifacética Señora del ex presidente llegó a concretar) llegamos al año 2005 en donde alcanza el cargo de Senadora Nacional por la provincia de Buenos Aires.

Ahora situándonos en plena “Era K” nuestra alteza o por denominarla con un título que la ensalce un poco más “Cristina I”, fue la flamante candidata para reemplazar a su peluche, perdón, marido Néstor. Luego de una muy bien “maquillada” campaña donde no se escatimo en viajes y demás parafernalias dignas de una dama de su categoría llegó el día “D” (o debería ser “F”) en donde se enfrentaría a otros “pesos pesados” del mundo de la política, destacándose la candidata por el ARI Lilita Carrió.

Finalmente el pueblo habló y proclamó a su nueva Reina, sí, adivinaron; el 10 de Diciembre asumió como presidente electa la señora Cristina E. Fernández de Kirchner (aunque este apellido tal vez podría ser quitado en un futuro gracias a las geniales ideas de nuestra emperatriz). Hoy en día se encuentra muy ocupada tratando de reorganizar el gabinete (de ropa) y pintando un panorama mucho más prometedor para el país; es decir, está pensando en pintar la fachada de la Casa Rosada para volverla color “salmón”, y así resaltar el brillo natural de sus ojos.

Sin duda alguna, y parafraseando una frase famosa y controvertida que cierto grupo británico haría famosa, concluimos esta reseña al grito de: GOD SAVE THE QUEEN!