El “tiempo libre” permite acudir a las múltiples propuestas que la ciudad de Buenos Aires nos ofrece a cada instante. Cada una de ellas se distingue por su originalidad y se caracteriza por imponer un modo de entretenimiento distinto.
En ¿cuánto sabes de...? te proponemos ir en busca de lo tradicional. De la mano del cine y los museos, decidimos involucrarnos en el mundo del arte y la cultura, acompañados de la mirada particular que tienen sobre éstos los jóvenes argentinos.
Un recorrido por los pequeños barrios de la gran ciudad, demostró que el deseo lúdico supera cualquier obstáculo. Sin embargo, a la hora de elegir, las preferencias son notables, y la mayoría tiende a inclinarse por la belleza de la pantalla grande.
Los cines reciben a miles de jóvenes que buscan captar en ellos propias motivaciones. Los estrenos en cartelera ofrecen una amplia variedad de opciones para todos los gustos. El suspenso, la comedia y la acción son algunas de las alternativas disponibles. Los shoppings son objeto principal de atracción: Abasto de Bs As, Paseo Alcorta, Alto Avellaneda, Cinemarks, son notorias muestras de establecimientos que cuentan con salas adecuadas y adaptadas para el disfrute del público.
No hacia falta preguntar ¿Quién no fue alguna vez al cine?; de hecho no obtuve respuesta negativa alguna. No obstante, tampoco recibí un “no” como contestación al interrogar ¿Quién acudió alguna vez a un Museo?. Creer que los adolescentes no frecuentaron alguna vez el Museo Nacional de Bellas Artes, el Centro Cultural Recoleta, el Museo Histórico Nacional del Cabildo y Revolución de Mayo o el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, es sin duda el mal concepto que tienen profesores y autoridades de entidades educativas respecto a ellos. La falsa presunción se debe a que éstos escépticos no apuestan al interés personal de cada uno de sus alumnos y no conocen sus verdaderas expectativas. Insomnio salió a recorrer las calles y comprobó que muchos jóvenes han tenido contacto con el arte y la cultura visual. Incluso, la mayoría ha visitado a, por lo menos, un museo y sabido admirar el esplendor y la magnificencia de las obras que en él encontraron.
Finalmente, no quisimos concluir nuestra ardua tarea de resaltar el lado artístico, sin antes recurrir a la incógnita trascendental. ¿Recordás algún cuadro que te haya llamado la atención?: “Mmm, había muchos pintores y muy buenos, pero no recuerdo mucho sus nombres”. El titubeo en la respuesta es sólo la apariencia que invita a pensar que a los jóvenes no les interesan los museos; más, como hemos comprobado, ese es nada más y nada menos que un mito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario