Cientos de personas se golpean diariamente por ingresar al tren que se dirige a Retiro. No importa si el recorrido se realiza con la cara contra la puerta o hacinado en los diminutos pasillos, lo vital es poder “estar adentro y en tiempo en la oficina”. Con tales circunstancias es lógico suponer que estos pasajeros pasan absortos ante la realidad que los circunda. Las vías del ferrocarril no sólo dividen a un barrio en dos. Ellas dejan al descubierto dos realidades totalmente disímiles.El primer destino es la parte elegante y refinada de
La tecnología está a la vista. Celulares último modelo, note-books y mp4 son una exigencia para ser parte de esta clase. Además, es notoria la presencia de muchas personas de la tercera edad que aprovechan el tiempo libre para ir al cine. Está claro que, tiempo atrás, estas señoras y señores fueron grandes profesionales y hoy encuentran en los shoppings y cafeterías de Recoleta un lugar para distraerse.
“Los del otro lado no pasan para acá” comenta Juan que en ningún momento dejo de chequear sus mails para responder. “De este lado es re seguro... hay policía en cada esquina”, agrega. De semejante testimonio surge un interrogante: ¿Por qué ese “otro lado”? Acaso hay una muralla que divide el territorio y delimita de esta manera las dos realidades. ¿Cuál es el punto dónde uno deja de estar “allá” para ser de “acá?
Buscando esa respuesta, cruzamos la vía y vamos a “ese” otro lado bajo
o zonas internas. Aproximadamente 16 mil personas viven allí y a pesar de los distintos proyectos existentes y los acuerdos firmados, aún los cambios no se hacen presentes. El plan de reurbanización pasa de mano en mano y nadie se atreve a concretarlo.
Cada nuevo postulante a Jefe de Gobierno hizo de “la erradicación de la villa
Tanto de día como de noche el paisaje es desolador. Los niños abundan, ellos son los grandes protagonistas de las calles. Sus ropas son añejas al punto de caer en “harapos”. Las caras sucias imploran atención. Para las decenas de trabajadores y estudiantes los chicos parecen ser meros espejismos. Ignoran sus pedidos, sus ruegos.
Pocas son las personas que deciden bajar la mirada y ofrecerles al menos una sonrisa a los chicos. Joni tiene 13 años y adora la escuela. Sin embargo, sus ganas de aprender se vieron coartadas porque “algunos chicos más grandes me robaban los útiles”.
Jamás uno de estos chicos será visto donde los edificios lujosos predominan. La entrada la tienen prohibida. Argentina, país donde se enarbolan conceptos tales como equidad y libertad... ¿Cómo es posible que haya un cuerpo de policías que impidan el paso? ¿Será que “estar al servicio de la comunidad” incluye sólo a unos pocos?
El pasaje de entrada a esa otra tierra donde todo es “fashion” pareciera ser un buen jean, una camisa importada y unos zapatos en compose. Algunos por portación de cara no logran atravesar aduana y entonces quedan destinados a ser los de “allá”.
Una sociedad funciona por agregados de componentes que cumplen funciones. Lo disfuncional hoy es visto como lo que ha de desecharse para que no contamine. Esta visión acomodaticia de la realidad hace que políticos y ciudadanos se olviden de “ese otro lado” llevándolo al punto de la no existencia. Así... ¡no va!
2 comentarios:
Objetivamente, me pareció una nota que describe y pinta tal cual una cruel realidad que nos toca vivir en NUESTRO país.. o el de "unos pocos". Me encanta que gente joven como nosotros, podamos tener oportunidades de expresar nuestros pensamientos, demostrándoles a muchos que no todas las mentes adolescente dan cuenta de signos que se muestran cual "encefalograma plano".
Así que [b]Sabri.. te felicito[/b] sinceramente porque me gustó mucho tu escrito!!
Ojalá que esta realidad, estas dos caras de la misma moneda, que podemos observar tan tangiblemente en varios puntos de nuestro país, a lo largo y ancho del mismo, cambie, y que no sean solo vanas promesas de políticos, q las hacen para ganar adeptos en las epocas electorales, asegurándose así un voto más!
Les deseo toda la suerte a este equipo que hace Insomnio.. y que haya una generación de periodistas realmente independientes, con esa libertad de expresión que se supone debería exitir, pero que muchas veces por intereses económicos o por temores personales no ocurre..
Y que cada uno desde nuestro lugar, uds como futuros periodistas, yo como futura Lic en Economia, y cada uno en el lugar que nos toque estar colaboremos para una Argentimas mas igualitaria, transparente y soberana!
Tenés razón, Sabrina. Esto no va. Pero lo que sí va es tu estilo de denuncia, directo y comprometido. Quizá, al estar tan cerca de estos problemas que nos rodean, los veamos como algo lógico y normal a lo que nuestros ojos se han acostumbrado. Bienvenidas tus campanas que nos ayudan a mirar mas humanamente.
Suerte. Mucha suerte
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